8 de Marzo: Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras
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Resulta desolador reconocer que la fecha del 8 de marzo se escoge, entre otras cosas, como denuncia contra la guerra en ciernes;116 años después, llega una nueva conmemoración bajo el telón de fondo del genocidio y la guerra extractivista e imperialista que acaba con todo a su paso. De ahí que no sea un dato menor que el movimiento feminista no liberal tenga una larga tradición de oposición al imperialismo y el militarismo: cuando el feminismo liberal apoyaba las cruzadas de patriotismo sangriento, fueron las mujeres antimilitaristas rusas las que, el 8 de marzo de 1917, se movilizaron contra el hambre y la guerra. Por eso y siguiendo su ejemplo, hoy es preciso visibilizar lo que sucede en Palestina, Irán y América Latina. Ante el silencio cómplice de gobiernos y medios de comunicación, nuestra respuesta debe ser la denuncia y la contrainformación en los espacios donde nos organizamos y construimos comunidad.
Por otro lado, nos parece central reconocer que estamos ante la consolidación de un giro neo-conservador que, entre otras cosas, es también una respuesta al movimiento de mujeres y disidencias, cuyos avances en materia de acceso a derechos y en el posicionamiento de diversos temas que cuestionan el machismo, la homofobia, la discriminación y la violencia patriarcal, fueron objeto de ataques directos de gobiernos abiertamente misóginos, defensores de la mal llamada “familia tradicional”, la propiedad privada y el capital.
La brutalidad de la respuesta neo-conservadora no solo se explica porque tienen a su mano instituciones, recursos y medios, también es preciso asumir que cuando las condiciones eran “más favorables” para lograr posicionar ciertas demandas y erosionar el sentido común conservador y machista, el movimiento feminista encausó su hacer en los escenarios institucionales, abandonó la calle y, lo que es peor, se guetizó: no llegó a construir un trabajo de base sólido y permanente. De ahí que, la batalla ideológica no se haya ganado y estemos, nuevamente, respondiendo a los ataques de quienes se benefician de este sistema opresor.
Hoy sabemos que las condiciones de las mujeres trabajadoras no van a cambiar por este u otro gobierno, como nos lo han enseñado años de historia obrera, nuestra vida cambiará solo por obra de nosotras mismas, a través de la propia organización, de la construcción de comunidades que se resguarden a sí mismas a partir de abordar colectivamente las violencias machistas, el racismo y demás formas de opresión que les atraviesan. Solo así la vida digna para todas, todes y todos será posible.
Movimiento Solidario Vida Digna de San Joaquín